sábado, julio 31, 2010

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

¿Por qué siempre que abro la página para escribir ocurre algo que hace que me dejen de dar ganas?

lunes, julio 26, 2010

No quiero ser presidente, pero...

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Yo exigiría que el presidente de la República Mexicana tuviera mínimo estudios universitarios básicos relacionados a la economía, administración, contabilidad o similares.

viernes, julio 23, 2010

Hermanos

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Uf... Finalmente tengo poco más de unos minutos para estar conmigo misma, así que los aprovecho comunicándome con el mundo.
Ahora ya me encuentro en Coahuila en casa de mis tíos, los días de compras masivas terminaron, y me alegro, porque es cansado y además es una gastadera de proporciones gigantescas... creo que ahora le debo $1000.00 a mi mamá, aún no me atrevo a hacer cuentas, además de que no he tenido tiempo ni ganas; en estos precisos momentos quisiera dormir, así que posiblemente en un rato lo haga.

Yo venía con la firme intención de conseguir varios vestidos, y además de ahorrar $1000.00 pesos (ahora cuento con $-1000.00). Sin embargo, sólo compré un vestido... pero eso sí, dos shorts, dos faldas, cuadro blusas, dos cinturones, una bolsa, dos cremas limpiadoras faciales, un arbolito metálico para joyería, tres boxers, un batón, y cantidades industriales de ropa interior. No sé ni para qué les digo eso, poco interesante.

Lo que sí es interesante es la relación entre mi mamá y mi tío (su hermano), ¿ustedes creerían que se pelean por ver quién pagará y quién lava los trastes? Pues sí verdad, son hermanos. Ahí les van los diálogos:

Mi mamá: Hija, ayuda a tu tía a lavar los trastes.
Tío: No, Ceci, no te preocupes.
Mi mamá: Loli, ahorita te ayudan las niñas con los trastes.
Tía: No.
Mi mamá: (Con señas y en susurros) Ve a lavar trastes.
Ceci hija se levanta a lavar trastes.
Tía: Ahí dejalos, Ceci, ahorita los lavo yo.
Ceci: Los lavo rápido, tía.
Tío: No, no, no. Ustedes son las visitas, no tienen por qué lavar trastes.

En el restaurante mi tío se pone delante de mi papá en la caja.
Tío: No creas que soy descortés, que esté aquí adelante tiene un objetivo.
Mi tío paga la comida de todos.
Mamá: No, no, no, ¿cómo vas a pagar lo de todos si somos muchos? Toma, aquí está el dinero de la comida.
Tío: No, no, no. Yo les invito.

Al final mi mamá le da un perfume a mi tío como regalo de cumpleaños y en la caja le mete todo el dinero que según ella le debe.

Cuando ibamos en el coche y mis papás rezongaban porque mi tío estaba pagando la cuota de los dos coches en la caseta de adelante, me volteé hacia mi hermana y dije:
-Cuando seamos grandes, ¿seremos así? ¿cuando te vaya a visitar me pagarás todo?
Y ella respondió, con toda la sencillez del mundo:

-No.

martes, julio 20, 2010

En vivo

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Noticias viejas: Sobreviví los tres días sin el messenger ni el facebook.

Noticias nuevas: Mi amiga Lili se fue de intercambio y no la veré hasta dentro de 6 meses, un día después de mi cumpleaños.

En vivo: Me encuentro en Reynosa, Tamaulipas escuchando historias de horror acerca del narcotrafico. Mañana cruzamos de compras y después vamos para Coahuila a encerrarnos durante los últimos 7 días para evitar terminar en una balacera, así que posiblemente ande bastante tiempo por aquí.

Suya,

Ceci.

jueves, julio 15, 2010

Consejos útiles para evitar entrar al messenger o facebook

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

1.-Evita en la medida de lo posible la computadora, usala sólo en caso muy necesario.

2.-Haz algo productivo como lavar trastes o ropa interior.

3.-Ocupate en algo de tu agrado (en mi caso pintar o escribir).

4.-Mira películas, eso mantiene la mente ocupada durante varias horas.

5.-Pasa tiempo con algún ser querido o mascota.

6.-Toma una siesta.

7.-Come leeeentaaamenteee.

8.-Ayuda a alguien que lo necesite.

9.-Preparale un regalo a algún amigo que esté a punto de irse durante seis meses.

10.-Realiza todos esos pendientes que no haz hecho por "no tener" tiempo.

miércoles, julio 14, 2010

Día uno

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Esta será una entrada corta.

Sólo quiero anunciar que me preparo para un pequeño ciclo de abstinencia en el mundo cibernetico; es decir, estaré durante tres días sin entrar al messenger o facebook. Mi blog y el twitter (en el que apenas comencé hace dos días) están permitidos por no ser objeto de adicción.

Con esta pequeña prueba veré qué tan necesitada estoy de estas herramientas de comunicación online y cuánta ansiedad experimento al verme privada de ellas durante 72 horas, empezando a contar desde hoy.

Son diez minutos para la una de la tarde y aún no he iniciado sesión en Messenger o Facebook, había estado tratando de evitar la computadora para no caer en tentaciones, así que me desperté, pinté, lavé trastes, vi una película y ahora heme aquí.

Voy bien.

Les platico más al rato.

Suya,

Ceci.

martes, julio 13, 2010

Arte simple

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Hasta ahora, en mi misión de retornar a la labor de pintora artística, me he enfrentado a un tortuoso levantamiento de bastidor, a la escacez de aguarras y a tubos de oleo con la tapa firmemente sellada, lo cual he solucionado remojando (con las pocas gotas de aguarras que tengo) la pintura seca que rodeaba la tapa.

Finalmente he comenzado y me siento como una niña kindergardiana que dibuja florecitas con sus crayones (recuerden que comencé con las margaritas de mi suegra); pero puedo visualizar más, puedo ver degradados, bicolores, bordes, puntos, detalles... lo malo es que tengo que esperar varias horas a que las primeras pinceladas sequen, y es en esos momentos cuando aflora desde lo más profundo de mi ser la vena impaciente que tan controlada tengo.

Mientras aguardo, escribo; escribo en mi libreta y escribo aquí.

Ayer tuve un insight, una pequeña iluminación, una brisa de inspiración para comenzar con el cuento que podría mandar a los IX Juegos Literarios... es tan sólo una idea, poco desarrollada, pero sigue siendo mi estilo, romántica y algo convencional... pero muy bella. Creo que por eso nunca gano ningún concurso: no soy muy original, y además de no serlo, me centro tanto en mi historia (nada original) y en hacer hermoso el contenido, que me olvido de la forma, y apartentemente la forma es más importante que el contenido, lo he visto en los escritores contemporaneos que conozco: historias sencillas y con poco atractivo que son decoradas con palabras extrañas y movimientos circulares. Muchas de ellas son demasiado predecibles, o uno las predice y resulta que te sorprenden muy poco.

Claro que la construcción de la forma del relato es importante... sobretodo si es para gente que sabe de eso... pero para el resto de las personas más vale algo entendible y disfrutable. Por eso la gente no lee, porque no entiende lo que se escribe y lo que entiende no les produce ningún tipo de impresión emocionante. Supongo que yo no escribo para ojos expertos, no escribo para eruditos de la literatura... escribo para personas, para estudiantes, para trabajadores, para amigos, para cualquiera que quiera leer... y quiero que lo disfruten, no que los haga sentir confundidos e ignorantes (¡sí!, me estoy proyectando).

Suya,

Ceci.

¡Listo!

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

¡Ya compré mis lienzos! ¡Dos!
Saqué (de mi recién limpiado y renovado closet) el súper bastidor totalmente equipado que me regaló mi papá en Navidad y le sacudí todo el polvo acumulado por un año (o tal vez dos años). Me peleé un rato con él tratando de averiguar cómo se armaba; es un bastidor transformer que tras una serie de movimientos, acrobacias, ajustes y desajustes de tornillos se vuelve un maletín-kit transportable de pintura. Mientras luchaba por encontrar la forma de ponerlo en pie, se mantuvo un rato en mi cama panza arriba con las patas extendidas cual insecto muerto. Al final, logré que adquiriera una figura lógica y lo coloqué en una posición menos indignante sobre el suelo, le coloqué enfrente un banco alto y ahora se encuentra orgullosamente ergido frente a mi ventana, sosteniendo el primer bastidor, dándole la espalda a la puerta de mi habitación como quien esconde un preciado secreto y hace alarde de eso.

Tengo muchos proyectos en mente, lastima que sólo tengo dos lienzos y un par de semanas de vacaciones. Pintaré girasoles... sí, no es mi máximo pero está bien para empezar. Serán para mi suegra, le gustan los girasoles, un pretexto perfecto. Luego vendrán las piñas, para mi hermana... estaba pensando en una piña encima de un diván: "Piña tomando terapia", así no podrá dejar de pensar en mí (jeje). Después de eso tal vez algo con motivos marinos, para darle gusto a mi madre y para que lo cuelgue en la pared de la casa del puerto. Así, luego de tres cuadros para otras personas habré tenido tiempo de calentar la muñeca y recuperar el toque, además de haberme preparado psicologicamente para emprender mis proyectos personales... una serie de ángeles quizá, y personajes de mis historias. Lo último es lo que más ilusión me hace. Espero no perder el ritmo, con eso de que se avecina un semestre agitado tal vez tenga que ir a baja velocidad; pero está bien, lo importante es ser constante, nada más.

Mi papá me hará el favor de comprarme acrílicas en colores básicos para comenzar a pintar la pared de mi cuarto también. Eso sí debo terminarlo antes de iniciar clases, pero no me preocupa, será rápido.

Suya,

Ceci.

sábado, julio 10, 2010

No va mal

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

¡Sí!
Finalmente ayer Tadeo y el enamorado de mi hermanita me ayudaron bajando el clóset de mi baño, ¡y ahora tengo mucho espacio! Me encanta, estoy feliz por eso.
Hace un momento hojeaba mi agenda y la ponía al día con nuevas fechas de juntas y pendientes (gracias al cielo todas están programadas para agosto) y descubrí que mi mes de Julio está ¡practicamente en blanco! Fantástico. Los únicos días señalados son el martes 13, cuando tengo que ir a la aseguradora, y el día 20, cuando marcho a Torreón (por cierto que aún está por verse si nos iremos por aquello del huracán en Monterrey). Así que soy oficialmente libre, sin absolutamente nada que hacer.
Recuerdo que en mejores tiempos las vacaciones de verano duraban dos meses, en esta ocasión durarán un mes, el cual seguramente se irá volando ¿cuatro semanas? ¡Por favor! Mañana ya estaré yendo a cargar materias. En fin, no me importa, lo bueno es que ahora estoy libre, y el lado positivo del asunto es que no tendré tiempo de sentir que no tengo nada que hacer. Aún me falta comprar los lienzos y comprar pinturas acrilicas para decorar mi cuarto. No va nada mal.

El otro día mi hermana le entregó a mi mamá su lista de libros para el próximo semestre, ¡qué nostálgica me sentí! No sólo porque hace 4 años que no recibo una lista de libros, si no porque el próximo será el último inicio de curso al que asista. Auch... se me encogé el corazón y se me revuelve el estómago de sólo pensarlo, hasta débiles siento los brazos y piernas... así de fuerte me pega. Suspiro. Mi mamá me alegró el momento diciéndome que más adelante tendré las listas de útiles de mis hijos para comprar, eso me arrancó una sonrisa. Lamentablemente yo no seré la usuaria de esos nuevos materiales, pero creo que con la compra me conformo, y también podré llevar a cabo mi secreta manía de oler las hojas de los cuadernos nuevos. Suspiro.

Suya,

Ceci.

viernes, julio 09, 2010

Lo peor no ha pasado

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Ojala todos los días lloviera como ha estado lloviendo últimamente...
Aún no compro mis lienzos, aún no saco el closet de mi baño, pero ya tuve mi entrevista con la coordinadora de inglés. Bueno, no fue con la coordinadora, fue con su ayudante (o algo así). No tuve ningún problema, no que a mí me pareciera. Imagino que habré cometido algún error tonto del que no fui conciente, pero en general creo que lo hice bien. Lo que realmente me preocupa es que lo que están buscando son maestras de inglés... yo tenía en mente algo más bien como asesorías o algo así. Chispas, ser maestra... no tengo ningún problema con ello, en realidad, sería una experiencia muy padre. Si fuera con niños, porque creo que son más fáciles de manejar, pero si son adolescentes... me encanta el trabajo con adolescentes. Como sea, lo que me inquieta son los horarios. Primero y antes que nada, no sé si me van a contratar, segundo, si me van a contratar, no sé para qué grado sería, ni para cuántos grupos, ni qué horarios o cuánto tiempo será en las mañanas. Eso me trae dando vueltas la cabeza y sé que en algún momento me va a marear, incluso llega a angustiarme, porque no sé a ciencia exacta cuánto tiempo me robará, y por añadidura, me pregunto si tendré algún problema con los horarios del SEAP. En el SEAP yo armo mis horarios, y no ocuparía tanto espacio en mi cabeza si no fuera porque la libertad es limitada, en realidad, tengo que coordinarme con los horarios de mis compañeros. En un segundo plano, están los horarios de las asignaturas; yo quería tomar la materia de Sociocomunitaria con el maestro Jorge Carlos, a quien ya conozco y sé que es un encanto, pero si las mañanas me resultan demasiado ocupadas, tendré que prescindir de ese plan.

En eso anda mi mente justo en estos momentos y sus alrededores. Por una parte, quisiera que me contrataran, ya saben, sentir que me consideraron una muy buena opción, que di una excelente impresión a pesar de mi juventud e inexperencia como docente. Sin embargo, por estas mismas razones creo que es posible que no me contraten, y no puedo dejar de experimentar cierto alivio ante esta perspéctiva porque las tensiones causadas por las cuestiones del tiempo y horarios dejarían de atormentarme.

Eso es todo por ahora.

Suya,

Ceci.

jueves, julio 08, 2010

Vocación

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Hoy salí a pasear con mi papá, fuimos a realizar varios pendientes y anduvimos de un lado para otro de la ciudad, y mientras lo hacíamos, platicamos un poco... pero más que en mucho tiempo.
Mi papá es médico, mi mamá es psicóloga; vengo de una familia que se dedica a ayudar a las personas, por eso no es sorprendente que yo haya tenido esa misma vocación. También tengo una vocación artística, me gusta expresarme através del arte, brinda mucha satisfacción.

Hay por ahí una frase que dice: "Jugar es el trabajo de los niños, y trabajar debería ser el juego de los adultos". Es ideal que una persona sea feliz con su ocupación, que ésta le de sentido a su existencia (por decirlo de alguna manera). Estoy segura que seré feliz ejerciendo mi profesión siempre que esté relacionada con el contacto humano, con el servir a otros. También seré feliz con mi pasatiempo: el arte gráfico.

Mi hermana quiere ser ingeniera civil, a ella le gusta la exactitud y las medidas. En algún momento pensó ser arquitecta, pero antes que la estética, el arte y la belleza, prefirió el calculo, la física y el álgebra. Sin embargo, seguirá construyendo, seguirá creando, y eso me parece hermoso.

Mi hermano tiene 14 años, aún no sabe qué será de su vida, pero está bastante dedicado a la música, otra forma de arte.

La verdad es que me resulta muy difícil y conflictuoso el entender cómo una persona podría encontrar satisfacción en un trabajo o profesión en la que se utilizan meros números, cuentas, finanzas y puro plano dinero. ¿De dónde obtiene su energía? Seguro de las personas no, seguro de la creación tampoco. Por el contrario, me parece que los números roban energía, debilitan, estresan... Supongo que depende de cada quién. Yo no puedo, pero seguro alguien que se dedica a ello sí entiende de dónde proviene esta satisfacción, y si no lo entiende... pues qué triste porque seguro ni sabe por qué está donde está y no es precisamente dónde quiere estar.

miércoles, julio 07, 2010

No productivo

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Hoy no fue un día tan productivo: no he sacado el estorboso closet de mi baño, que es lo único que resta para que oficialmente haya terminado con la purga que comencé hace dos días. Fui a comprar mis lienzos, pero me rechazaron la tarjeta, así que no pude comprarlos y estoy de mal humor por eso (tengo que decirselo a mi mamá, por cierto...). Además, llamé a la coordinadora de inglés de la escuela donde trabaja Marisa y no la localicé, me dijeron que llamara más tarde y olvidé hacerlo porque me fui a una reunión con la maestra Silvia y otras chicas que estuvieron haciendo Orientación en la Secundaria este semestre. Ni siquiera pude mantener limpia la cocina por un día, como me había encargado mi mamá, porque me hizo salir a hacer sus diligencias... qué lata.

Creo que lo más productivo del día ha sido mi charla (corta charla) con la hija de la maestra Silvia: Romina, quien estudió literatura en la Facultad de Antropología. Esperaba que ella pudiera orientarme para saber a dónde o con quién dirigirme en mi búsqueda de asesoramiento en materia de creación literaria. Sin embargo, no fue una gran aportación, ella no está muy metida en lo que es la creación. Únicamente pudo darme un nombre, diciéndome que esta persona había sido maestro de mi idolatrado Juan Esteban. Así que el que fue mi plan B me regresó circularmente a mi plan A: Comunicarme con Juan Esteban, quien jamás me respondió el mensaje por facebook que le mandé... Trataré de hablar con él por el messenger en cuanto lo vea.

Así que... mis planes están (por hoy) feamente estancados: no puedo pintar sin lienzos, tengo que esperar a ver a Juan Esteban, necesito ayuda de Tadeo para sacar el closet de mi baño, y tendré que esperar hasta mañana para localizar a la coordinadora de inglés. (Suspiro).

Como fuera, hoy tengo muchas ganas de escribir. Escribir aquí, escribir en mi diario, escribir en mi novela y encontrar alguna idea muy original para comenzar a escribir el (o los) cuento (s) que meteré a la convocatoria de los IX Juegos Literarios de la UADY.

Lo malo que a veces me ocurre, es que una vez que escribí por medio electrónico, descargo parte de mi energía, y me queda poca para escribir en mi diario...

Suya,

Ceci.

martes, julio 06, 2010

Segundo día

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Es el segundo día de mi regreso... y todo va bien.

Este está siendo un día maravilloso, la lluvia lo hace perfecto y por supuesto, encantadoramente romántico.

Además de eso ha sido un día bastante productivo, como ayer. Ayer obtuve mi carta de aceptación del SEAP, logré comunicarme con la maestra Silvia (a quien debía entregarle algunos documentos y hacerle preguntas) fui a un círculo de conversación en inglés para practicar e hice limpieza profunda de mi closet. Esto último fue sin duda lo más importante, saqué cientos de cosas, desde muchísima basura, ropa y zapatos viejos, hasta divinos recuerdos. Fue un maravilloso viaje al pasado. Encantador.

Hoy se lo platiqué a Marisa, y me dijo que es un ejercicio muy terapeútico, y yo le creo, definitivamente; me sentí muy bien limpiando las esquinas del closet que eran un cochinero acumulador de polvo. Toqué el polvo de uno de mis zapatos, tenía la consistencia de una capa protectora de nieve seca. No hace falta decir que estornudé lo inimaginable.

Con Marisa también hablamos de Buda, y de cómo algunas personas en la cultura oriental tienen esa mágica capacidad de transmitir paz, tranquilidad y amor a la gente con sólo mirarles, o hablar, decir algunas pocas palabras bien elegidas... Me gustaría mucho ser así, va conmigo y con mi vocación ¿no?

Marisa se está volviendo muy importante en mi vida, gracias a ella ahora tengo una opción de trabajo en la puerta. Le di mi curriculum y ella lo entregó al departamento de inglés de la escuela en la que trabaja, y hoy me llamaron para una entrevista. Lo malo fue que yo no estaba en casa y mi mamá no supo comunicarse muy bien con la directora de inglés de dicha escuela. Suspiro.

Hoy fui a la asignación de Servicio Social. Todo muy bien. Eso y la llamada de la directora de inglés han sido lo más emocionante de mi día... y que vi a Tadeo, por supuesto. Se suponía que iría a comprar un par de lienzos para comenzar a pintar, pero lo olvidé por la emoción de la llamada, quería llegar a casa de inmediato para comunicarme y programar la cita de la entrevista... pero no se pudo gracias a que me falta un número en el número telefónico que dejaron. Lo he intentado marcando posibles combinaciones, pero me dicen que está equivocado. (Descubrí que me lleva exactamente 10 segundos que me digan que marqué equivocadamente).

En fin. Continuaré otro día.

Suya,

Ceci.

lunes, julio 05, 2010

La psicoterapia... y yo

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

A exactamente un año de la última vez que escribí, regreso a esto. Juro que no lo planeé, fue pura coincidencia... o el destino, no lo sé.

Regreso a la vida cibernaútica, a dar señales de vida al universo con pequeños fragmentos de mi vida traducida en pensamientos, meros pensamientos.

Hoy estoy feliz, finalmente me dieron una carta de aceptación al SEAP (Servicio Externo de Atención Psicológica) de la facultad de Psicología, así que en unos cuantos meses estaré dando las primeras terapias de mi vida... y espero que sean muchísimas.

Yo había escuchado que los lugares para hacer el Servicio Social en el SEAP eran muy solicitados y peleados, por eso debería ser un orgulloso logro el haber recibido esa carta de aceptación hoy... sin embargo, también me pareció enterarme de que este año sólo fuimos cuatro solicitantes para cubrir los cinco espacios disponibles que hay, así que creo que finalmente no hay nada de logro en esto. De todas formas, estoy contenta sólo por el hecho de saber que mi camino como terapeuta está a punto de comenzar. Me doy cuenta que mi anhelo por dar terapia es mucho mayor a mi deseo de ser Orientadora en una escuela secundaria o preparatoria, no sé por qué. Existe un halo de romanticisimo y misterio alrededor de la terapia, la relación paciente-terapeuta, el contexto, las cosas que se dicen, las cosas que se piensan, las cosas que se sienten y son imposibles de expresar. Un pequeño rincón que parece estar muy a parte del mundo. De acuerdo, ya estoy hablando de mi experiencia como paciente.

Mi terapeuta es fantástica, la amo. Alguien me preguntaba qué la hacía tan maravillosa, yo le respondía que simplemente me escucha, me entiende, comprende lo que siento y mis puntos de vista. No suena tan complicado ¿verdad? Sin embargo, casi nadie logra hacerlo. Al menos yo no he encontrado a nadie que lo haga como Marisa. Todos están demasiado ansiosos por hablar de sí mismos como para escucharme... pues resulta que yo también quiero hablar de mí misma, y sin embargo, mi naturaleza no me lo permite; yo nací para escuchar. Por eso ansio tanto ser terapeuta, dar a otros lo que Marisa (y nadie más) me da.

Tengo pocas esperanzas en que alguien lea esto, pero fingiré que alguien lo hace.

Hasta la próxima.

Suya,

Ceci.

domingo, julio 05, 2009

Lectura y escritura

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Se me pidió que escribiera reflexionando un poco acerca de la relación que existe entre la lectura y la escritura, y lo primero que me viene a la mente es la afirmación: "nadie puede escribir si no lee", y también pienso en el coincidir cronológico de mi inmersión a la lectura y el comienzo de mi hábito de escribir. Recuerdo que las historias que leía y que generaban en mí tantas emociones me inspiraban para escribir mis propias historias que me generaran las emociones que yo quisiera. En mí, esa es la relación lectura escritura.
El escribir es un arte muy complejo, diferente al de crear historias: uno puede tener una desbortante imaginación y una habilidad increíble para inventar cuentos maravillosos... pero poco le servirá para escribir algo de verdadera calidad si nunca ha leído. Porque además de la historia está la gramática, la ortografía, la variedad de palabras y expresiones escritas, las descripciones, los diálogos... Y todas esas cosas no se aprenden solamente prestando atención a la clase de español, sino leyendo también. La lectura es la práctica de la teoría en la materia de español. Uno aprende a escribir cuando lee, porque conoce las diferentes formas de expresarse y aumenta su vocabulario (al menos eso fue lo que ocurrió conmigo) y mientras más cosas diferentes lea, más variedad de maneras de escribir conocerá, pudiendo crear una propia y muy personal. Yo, me encuentro justamente en este proceso, en búsqueda de mi propio estilo al escribir, y lo haré leyendo (leer Experiencia como lectora).

:)

Acercamiento a la escritura

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Para empezar, me gustaría aclarar que yo me acerqué a la escritura mucho tiempo atrás, y es esta afición a escribir lo que me llevó a tomar la materia de Expresión y creación literaria.
Cuando estaba en sexto año, al mismo tiempo que comenzaba a leer historias juveniles, comencé a escribir mis propias historias con personajes inspirados en mis compañeros de escuela. Escribía sobre cosas que quería que les pasarán o que quería que me pasarán a mí. Claramente esas historias eran un desastre total, pero a mis amigos les gustaba leerlas.
Así continue hasta la secundaría, escribiendo y escribiendo, desahogando emociones, viviendo experiencias, refugiandome en mis fantasías, y todas las escribía, a veces escribía novelas de cientos de capitulos que me llenaban hasta tres libretas, y a veces escribía textos cortitos de media página.
En primero de secundaria entré a un concurso de cuentos con cinco textos y gané cuatro premios. Eso fue lo que me impulso a seguir escribiendo y desde entonces lo he hecho, alimentando el sueño de algún día publicar un libro.
De los tres cursos que he tomado relacionados con escritura, el primero fue decepcionante, el segundo fue al que más provecho le saqué ya que mejoré mi estilo al escribir e incluso lo hice más variado en los temás y formatos, pues también vi algo de guionismo y teatro. Luego en el tercer curso, la materia de Expresión y Creación Literaria, descubrí nuevas formas de escribir. Antes yo simplemente me sentaba y pensaba en algo, y luego lo escribía. En este curso descubrí la escritura automática entre otros, como el escribir un montón de palabras asociadas con un color y luego hacer un poema con esas palabras, o sacar fragmentos de diferentes poemas para crear uno nuevo. Basarme en cosas que otros han escrito para escribir algo distinto, etc.
Todo eso fue la aportación que me dejó el tomar esta materia en cuanto a la escritura, y me parece que fue algo muy valioso.

:)

Historia lectora

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Suelo decir que mi hábito de leer comenzó cuando yo estaba en sexto año de primaria.
Era un día normal de escuela y estabamos en el recreo; yo me senté con mis compañeras de clase en el lugar en el que acostumbrabamos a comer el lunch: en el pasillo frente a nuestro salón. En el grupo de niñas había una que en vez de comer, leía. Un rato después dejó el libro sobre su regazo y se incorporó a la conversación.
-¿Qué es eso?-le pregunté refiriendome al libro.
-Un libro.
-¿Puedo ver?
Extendió el brazo para darme el libro y yo lo tomé. Era un libro pequeño y verde, con hojas desgastadas por el uso (lo había tomado prestado de la biblioteca), y mientras lo hojeaba, descubrí que tenía dibujos de monstruos llamativos... para no hacer larga la historia: comencé a leerlo.
Se llamaba "Todos mis monstruos" y era toda una serie de libros, y con ellos comencé, terminaba uno e iba por el siguiente, hasta que se me acabaron y entonces empecé a leer los libros de alrededor en el estante, todos dirigidos a un público juvenil.
La verdad es que ahí no comenzó mi hábito lector, pero me gusta la anecdota. En realidad todo empezó desde que yo era muy pequeña, cuando iba a sesiones terapeúticas con otros niños y leíamos radio cuentos, con un cassette que nos acompañaba en la lectura de pequeños cuadernillos. Me gustaban las historias cortas, y empecé a revisar en la biblioteca de mi casa, la mayoría de los librillos eran cuentos con moraleja para prevenir el abuso sexual en los niños, fomentar la empatía, la tolerancia y otras cosas deseables.
Desde entonces me ha gustado leer.
El segundo boom que tuve en la lectura, después de "Todos mis monstruos" fue la serie de Harry Potter cuando estuve primero de secundaria, tal vez por eso es que soy más aficionada a la cultura Pop.
Después de eso, mencionar todos y cada uno de los libros que he leído sería dificil, pero lo intentaré con los que recuerdo:
Serie "Todos mis monstruos"
Serie "Harry Potter"
Serie "Flores en el ático"
Serie "Escalofrios"
Serie "LOs tres del misterio"
Serie "El club del misterio"
Serie "Narnia"
Serie "Crepusculo"
Serie "La calle del terror"
Oscar Wilde
Pearl S. Buck
Un mundo feliz
Retorno a un mundo feliz
Momo
El terror del sexto B
Agatha Christie
Asesinato en el expreso Oriente
In the dark of the Night
Dan Brown
Isabel Allende
Las buenas conciencias
Mujercitas
En lo bueno y en lo malo
Julio y Laura
La sombra del viento
Arimathea o la ciudad perfecta
Juego de Moda
La continuación
El principito
Por qué los hombres aman a las cabronas
Por qué los hombres se casan con las cabronas
AM / FM
Manual de la perfecta cabrona
Carlos Cuautemoc
Sean Covey
Todos los caldos de pollo para el alma de todos
Los tres mosqueteros
Veinte años después
Robison Crusoe
Preguntale a Alicia
¿Estás sola en casa?
RObin Hood
Y muchos otros...

Creo que sin duda la epoca en la que más libros leí fue en la secundaria. Recuerdo mucho en una ocasión en que yo leía en la clase de español y la maestra me pidió que pasará a hacer algo en la pizarra. Pero como yo andaba tan concentrada en mi lectura no sabía qué tenía que hacer, entonces mis compañeros me burlaron porque leía mucho. La maestra salió en mi defensa porque yo leía... aunque no estaba prestando atención a la clase. En esa epoca yo me sentía sola porque no tenía muchas amigas, tal vez por eso me refugiaba tanto en los libros, y a su vez en las historias que yo escribía. Posteriormente conocí a mis dos mejores amigas y en la preparatoria a mi novio, por lo cual poco a poco se fue reduciendo el tiempo que gastaba leyendo.
Espero poder recuperarlo.

:)

Experiencia como lectora

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Lo que pasó durante este semestre, en el que cursé la materia de Expresión y Creación Literaria, fue que me di cuenta de que no soy tan lectora como yo creía. Sin duda leo más que mucha gente, pero generalmente leo best sellers o libros de la corriente "Pop", la cual resulta ser bastante superficial, más que nada, refritos de ideas viejas que se renuevan una y otra vez porque venden mucho.
Cuando leo un Best seller leo mucho y terminó de leer el libro en uno, dos o tres días: rápidisimo. En cambio, cuando leo un libro poco popular pero de más sustancia, tardo mucho en leerlo (tengo como cinco libros a medio leer junto a mi cama), según yo no encuentro el tiempo para hacerlo, pero eso no es verdad, porque si encuentro el tiempo para terminar un best seller en tres días, ¿cómo no voy a tener tiempo para leer otra cosa? Lo que pasa es que me da flojera pensar.
Eso me hizo sentir que no soy muy diferente a la gente que no tiene la cultura de la lectura... lo cual me crea disonancia, porque solía considerarme una persona que leía mucho... pero veo que no.
Entonces, resumiendo un poco, aprendí que no se trata de leer por leer: leer lo primero que caía en mis manos, leer lo que haya en grande en el aparador de la librería, leer lo que todo mundo lee en el momento. Si voy a leer, debo leer BIEN: de todo, de libros caros populares hasta de libros refundidos en lo más profundo de las ofertas de las tiendas, de autores extranjeros y nacionales, de comedia, terror, amor, filosofía, policiacas... Hay demasiado de donde escoger como para limitarme a leer lo que todos leen. En el curso aprendí que existen muchos autores de los que nunca he oído hablar... porque me enfoco en unos pocos.
Es por eso que, de ahora en adelante, lo que me propongo hacer en relación a la lectura es abrir mis horizontes (jojo, que profundo suena) quiero comprometerme de una mejor forma para leer, terminar de leer los libros que tengo pendientes, aunque eso signifique reducir el tiempo destinado a la computadora (lo cual no sería tan malo después de todo), una vez que haya terminado de leer mis libros pendientes, comenzaré a leer los libros que tengo en la biblioteca de mi casa, libros viejos que mi papá leyó alguna vez (porque igual no se trata de gastar todo mi dinero en libros nuevos). Creo que sólo con esos libros tengo bastante para entretenerme durante un buen rato, y tal vez de vez en cuando me compre algún libro para relajar la mente... uno de lectura sencilla.

:)

viernes, junio 26, 2009

El ladrón

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.



Dicen que el primer beso nunca se olvida, aunque la mayoría de los primeros besos resultan ser de lo más decepcionantes. Además, un beso es sólo un beso... con todo lo que esto conlleva.

Que brinquen las chispas en todas direcciones y tengamos ese ansioso deseo de fundirnos en los labios de la otra persona es maravilloso, pero si lo buscamos en cada beso que se pone en nuestro camino nunca lo encontraremos. 'El beso' es el que nos encuentra a nosotros, cuando menos nos lo esperemos, con quien menos nos lo esperemos.

Mientras llega, tendremos que conformarnos con otro tipo de besos. Mi favorito son los besos robados, son los más divertidos, los que traen consigo más variedad de emociones: cuando se planea robar un beso, se alterarán los nervios a su máximo y no se puede estar quieto, es ese estado de extasis, de tensión que se vive cuando uno trata de ser paciente hasta que llegue el momento adecuado, y mientras "¡ahí voy!" y te inclinas hacía adelante, y de repente "¡Dios, no!" y te echas para atrás, arrepintiéndote de inmediato "¡contras! ¿y si ya no hay oportunidad?" y la otra persona ni en cuenta, hablando tan campante sin saber que en el interior de su interlocutor se desarrolla una batalla campal, se jalan hilos invisibles en todas direcciones y saltan los pensamientos "acercate más" "cierra los ojos" "lo único que necesito es un movimiento rápido".

Luego de un prolongado sufrimiento (no importa si fueron dos minutos o unas semanas, el
sufrimiento antes de robar un beso siempre es prolongado), llega el momento, o el instante deberia decir, esa diminuta fracción de segundo en la que los ojos del otro se desvían, y las cosas repentinamente se ven en cámara lenta, una luz divina ilumina la mente "es el momento" y se ataca: rápido, silencioso, sin dolor, con una retirada instantanea y un remolino de emociones girando a nuestro alrededor: triunfo, euforia, nerviosismo, temor, triunfo, euforia, temor, nerviosismo, euforia, temor...

El corazón se encoge en el momento de observar la reacción del otro (unos prefieren saltarse esta parte, levantarse de un brinco y salir corriendo), y no sólo el corazón, el cuerpo entero se encoge. Hay de dos: o la victima (después de salir de su sorpresa inicial) sonrie, rie y se sonroja, o mira con indignación, bufa, grita, golpea, reclama y se marcha. Esta última opción a menudo es dolorosa para el ladrón, pero les voy a decir algo que a lo mejor los tranquiliza: en el fondo (quiza muy en el fondo) a la victima siempre le va a gustar, porque además de una falta de respeto, siempre será el mejor de los halagos. Y después de pensarlo un momento, aparecerá un pequeño amago de sonrisa en la comisura de la boca, seguido de imágenes mentales repetitivas del momento "cero" que ayudan a materializar y eternizar en nuestra piel la sensación del contacto con la boca de la otra persona.

Es una experiencia única, y todos deberían haber robado por lo menos un beso en su vida, y todos deberían dejar que les roben un beso, por lo menos una vez en su vida.

El funeral de la niña

Escribo para que la muerte no tenga la última palabra.

Los viejos hablan con sus recuerdos,
y los niños con sus fantasías,
con todos sus sueños,
y cada una de sus pesadillas.

Es áquel chiquillo que con su lámpara
se comunica con las estrellas
moviendo de un lado a otro
la luz que se refleja en ellas.

Les cuenta en secreto una historia
sobre amor y mariposas,
donde hay corazones rotos,
entre muchas otras cosas.

Dice que ella le enseñó a sonreir,
a sonreir para enamorar,
pero no sólo aprendio del amor
sino que amando aprendió a odiar.

Ahora escribe sus pensamientos
para que se vuelvan imágenes.
Dice que aprendió a odiar,
para no tener que ir a los funerales.

Adorable
Gráficos con escarcha


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